EL QUE SONRÍE TIENE EL PODER
Pareciera que quien puede reír o sonreír es quien tiene el poder. Mientras tanto, aquel que está serio, frente a la mirada del que sonríe, parece no tenerlo. Quien se ríe da la impresión de estar en control, de ser dueño de la situación, de que todo le causa gracia y no le genera ninguna preocupación. Desde esa posición—llamémosle altiva—mira al que está preocupado con cierto desdén.
Entiendo que, en algún punto, estas actitudes reflejan bastante la realidad, pero también es cierto que pueden ser manejadas a voluntad. Notarás que, en una situación en la que te sentís tenso, molesto o atemorizado respecto del otro, tu rostro estará serio, mientras que el otro, tranquilo, sonreirá. Sin embargo, si por alguna razón, entendiendo esta idea, generás una sonrisa y te mostrás en control de la situación, es muy probable que el otro cambie su expresión y muestre una cara más seria o preocupada.
EL PODER DE COMPARTIR INFORMACIÓN: PODER
El manejo de la información ha cambiado radicalmente en los últimos años. Antes, el poder residía en poseer y proteger la información, pero hoy, compartirla es lo que otorga verdadera influencia. Aunque para generaciones mayores pueda ser difícil de aceptar, el dinamismo del trabajo actual demuestra que el modelo exitoso se basa en la colaboración. Compartir información en redes puede parecer gratuito, pero responde a estrategias de negocios que buscan monetizarla de manera inteligente en el futuro.
EL PODER REAL DE LOGRAR TUS OJBETIVOS
No es bueno querer cosas que no podemos alcanzar con la fantasía de que, sin tener el poder necesario, podremos lograrlas. La expresión “querer es poder” apunta únicamente a la motivación, pero no va más allá. El simple hecho de desear algo no garantiza que lo obtengas; para hacerlo, eventualmente tenés que trabajar en desarrollar las capacidades, habilidades y atributos necesarios para alcanzar eso que querés.
Todo lo que has logrado alguna vez y que en su momento fue una visión, meta u objetivo tiene algo en común: para alcanzarlo tuviste que desarrollar habilidades y capacidades, es decir, tu poder. Lo verdaderamente difícil no fue lograrlo, sino construir esas características que fortalecieron tu potencial.
En general, muchas de estas habilidades terminan integrándose en una fundamental: la habilidad de comunicar. Al final, tus logros, aquello que conseguiste y quisiste, se materializaron porque pudiste expresarlos con determinación y gracia, utilizando palabras que impactaron, transformaron la realidad y dieron forma a tus objetivos.
Por eso, no te enojes, no te frustres, ni te resientas cuando no alcances un objetivo. Esa es solo una señal de que lo que deseás todavía no está respaldado por un poder equivalente. Trabajá en desarrollarlo, y el camino hacia tus metas se volverá más claro y alcanzable.
EL JUEGO DEL PODER Y EL VALOR
En el mundo de los negocios, nos enfrentamos constantemente a una dualidad: por un lado, aportar valor, y por otro, gestionar el poder. Si no entendemos esta dinámica, terminamos frustrados y perdidos, leyendo la situación desde una perspectiva moral que nos victimiza. El poder no es algo negativo si se maneja con inteligencia; implica defender el propio, comprender el del otro y, sobre todo, construir un poder conjunto. Este es el secreto para generar valor sinérgico y transformar las relaciones en oportunidades de crecimiento mutuo.
LA FUENTE DEL PODER: NECESIDAD O MIEDO
El poder se sostiene en dos pilares: la necesidad y el miedo. Cuando somos necesitados, nuestro poder es genuino y sustentable; cuando generamos miedo, el poder es más inestable. Ambos aspectos suelen mezclarse, como en el caso del líder carismático, cuya influencia se basa tanto en la admiración como en el temor de perder su aprobación. Comprender esta complejidad nos ayuda a manejar ambos aspectos de forma estratégica, sin caer en la confusión ni en una falsa percepción de control.
EL ENGAÑO DEL PODER FICTICIO
El poder ficticio surge cuando creemos que somos imprescindibles para otro, cuando en realidad no lo somos. La victimización distorsiona la lógica del poder, haciéndonos pensar que el otro depende de nosotros más de lo que en verdad lo hace. Este tipo de poder, basado en la manipulación emocional, no es sostenible. Para manejar relaciones de forma efectiva, es crucial distinguir entre lo que es real y lo que es ficticio, evitando caer en juegos que solo terminan debilitándonos.
MORAL Y PODER: EL PELIGRO DE CREER
La moral puede ser una herramienta de poder, pero confundirla con el poder mismo es un error. A veces, entregamos todo el control a otro creyendo que eso nos protegerá, cuando en realidad nos somete. Si no comprendemos el juego del poder, damos sin medida esperando gratitud que nunca llega. La clave está en mantener nuestras alternativas abiertas. El verdadero poder no está en la sumisión, sino en la capacidad de decir “no te necesito” y elegir caminos que fortalezcan nuestra autonomía.
EL PODER DE LAS ALTERNATIVAS
El poder se encuentra en las opciones que tenemos. Quien depende de una sola posibilidad pierde capacidad de negociación. En los negocios, esto se traduce en la habilidad de vender y construir alternativas que nos den libertad. Cuantas más opciones tengamos, más poder acumulamos. Esa libertad nos permite gestionar nuestras decisiones sin someternos a las reglas o limitaciones de otros. La capacidad de elegir es lo que define nuestra fortaleza en cualquier ámbito comercial o personal.
LA ARBITRARIEDAD DEL PODER
El poder también se manifiesta en la capacidad de convocatoria. Quien logra reunir a otros tiene un margen de arbitrariedad que el convocado no posee. Esto puede parecer injusto, pero es una realidad inherente al poder. Quien no lo tiene, suele apelar a la justicia como argumento para equilibrar la balanza. Sin embargo, la justicia no siempre contrarresta la arbitrariedad del poder. La lección es clara: si querés influir, primero necesitás construir poder, porque desde la impotencia solo queda argumentar.
EL FRACASO POR FALTA DE PODER
Muchas cosas no funcionan simplemente porque nos falta poder. Enfocarnos en hacerlo todo bien y en ser queridos nos hace perder de vista que la construcción del poder a veces contradice esos objetivos. El poder no es solo un recurso; es la base sobre la que se construye cualquier éxito sostenible. En lugar de obsesionarnos con la perfección o la aceptación, deberíamos concentrarnos en desarrollar y fortalecer nuestro poder para avanzar en cualquier escenario.
EL VALOR DE PAGAR COSTOS
Pagar costos no es una tarea sencilla, pero es donde reside el verdadero aprendizaje. Evaluar los riesgos en términos de lo que hay para ganar o perder nos permite tomar decisiones estratégicas en contextos de alta incertidumbre. El dinero y las oportunidades están en los problemas, no en las zonas de confort. Saber adaptarse a estas situaciones y navegar en medio de los conflictos es una habilidad clave para maximizar el impacto y el rendimiento profesional.
La co-creación entre equipos es clave para desbaratar barreras de comunicación y generar colaboración efectiva. Aprender a pagar costos y ser un “fusible” que soporta tensiones es parte fundamental del crecimiento profesional. Asumir el rol de absorber impactos, incluso cuando todo parece volar por los aires, permite gestionar conflictos y liderar con inteligencia emocional. Ser un agente de aprendizaje continuo en medio del caos es donde realmente se encuentra el valor en el entorno laboral.
GESTIÓN DEL PODER EN EL CONFLICTO
El juego del poder es, en esencia, un juego de miedo e incertidumbre. Manejar el poder implica saber cuándo evitar el conflicto y cuándo enfrentarlo. El enojo, cuando se maneja con precisión, puede ser una herramienta poderosa, pero mal usado, puede dejarnos sin control. Gestionar el poder requiere un equilibrio entre enfrentarse a los desafíos y mantener la calma. Saber negociar poder sin perderlo es una habilidad crítica para liderar con éxito y mantener influencia.
TRABAJAR BIEN VS. GESTIONAR PODER
En el ámbito laboral existen dos juegos: trabajar bien y gestionar poder. Son lógicas distintas que exigen habilidades diferentes. Para sobresalir, es necesario dominar ambos aspectos y saber alternar entre ellos. Esto incluye meterse en los problemas, salir de ellos y reconocer cuándo es mejor pedir perdón que permiso. En la gestión efectiva, no se trata solo de producir resultados, sino de manejar las dinámicas de poder con inteligencia y perspicacia estratégica.
MOVER VOLUNTADES EN LIDERAZGO
La gestión de poder es la capacidad de mover voluntades. Ya sea en una negociación, una venta o alineando un equipo, el liderazgo depende de esta habilidad esencial. El poder no radica en la imposición, sino en la influencia que permite conectar con otros y guiar su perspectiva hacia nuevos objetivos o misiones. Aunque su estabilidad no siempre es evidente, esta capacidad es una condición necesaria para ejercer cualquier tipo de liderazgo con éxito.
Mover voluntades requiere la fuerza de conectar con el otro, ayudándole a ver otro camino, perspectiva u objetivo. Este proceso no solo implica comunicación, sino empatía y la habilidad de presentar alternativas valiosas. La influencia efectiva nace de mostrar opciones que inspiren y motiven, logrando que las personas se comprometan con nuevas visiones. Este enfoque es fundamental para generar impacto en el liderazgo y construir relaciones sólidas basadas en confianza y objetivos compartidos.
EL COSTO DE PAGAR COSTOS – GESTIÓN DE PODER
La verdadera retribución no proviene del conocimiento o compromiso, sino de la capacidad para pagar costos. Gestionar poder implica asumir costos reales o percibidos, incluso cuando parecen nulos. Innovar, desarrollar talento y garantizar resultados comerciales también son formas de pagar costos. Este enfoque destaca que la habilidad de asumir y superar retos impacta directamente en la percepción de valor dentro de una estructura jerárquica.