LIBERTAD Y GESTION DE DIFERENCIAS

ACEPTAR DIFERENCIAS Y LIBERTAD

Cada persona tiene motivaciones únicas, y la única acción genuina que realizan es lo que realmente desean hacer. Permitir que cada uno actúe según sus inclinaciones, dentro de un marco de objetivos comunes, fomenta un ambiente de autenticidad y creatividad. Intentar forzar comportamientos uniformes solo genera resistencia. Aceptar las diferencias y dejar espacio para la individualidad fortalece la dinámica del equipo y permite alcanzar metas de forma más genuina y sostenible.

LIBERTAD COMO ELECCIÓN DEL BIEN – MADUREZ

La verdadera libertad no radica en hacer lo que queremos, sino en elegir lo que consideramos bueno. Este tipo de libertad activa y madura trasciende las preferencias personales, permitiéndonos optar por lo que es correcto, incluso si no nos gusta. La capacidad de focalizar la atención en lo que decidimos es esencial para desarrollar flexibilidad cognitiva, adaptándonos y eligiendo lo nuevo con conciencia y propósito. Esto define una libertad más plena y significativa.

PODER SOBRE EL FOCO DE ATENCIÓN – DOMINIO

Elegir el foco de nuestra atención es un acto de libertad. Cuando no podemos controlar nuestra atención, nos volvemos esclavos de obsesiones que dificultan procesos como los duelos y el “dejar ir”. Este descontrol nos arrastra hacia lugares indeseados. Adueñarnos de nuestra atención requiere entrenamiento, como la meditación y la relajación, que fortalecen la capacidad de dirigir nuestra mente y recuperar el control sobre nuestros pensamientos y emociones.

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