JUGADOS OPTIMAS: TODO PARA GANAR Y NADA PARA PERDER
En cada una de tus jugadas, tenés algo para ganar y algo para perder. Hay situaciones en las que lo que tenés para perder es mucho mayor que lo que tenés para ganar, como en el casino, adonde el pensamiento mágico lleva la fantasía a un límite catastrófico. Pero las oportunidades de la vida, que pocas veces entendemos en su dinámica, tienen que ver con las infinitas situaciones en donde tenemos todo para ganar y nada para perder.
Más allá de nuestra vergüenza, nuestro ego o nuestra fantasía de que tenemos lo que no tenemos, y dejando de lado todos esos pensamientos erróneos, hay un montón de situaciones en las que podemos sumar con la garantía de que no podemos restar. A lo mejor se suma mucho, a lo mejor poco, o incluso nada, pero restar, seguro que no resta. Hay un sinfín de propuestas, cumplidos, agradecimientos, acciones y actitudes con un enorme potencial para generar riqueza, no solo monetaria, sino también afectiva, vincular y de felicidad o satisfacción.
Por eso, es necesario identificar este tipo de situaciones donde tenemos todo para ganar y nada para perder, porque son las mejores oportunidades que nos da la vida, y tenemos infinitas de ellas a nuestro alrededor.
ESTRATEGIA DE VALOR: ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA
La valoración en la sociedad, y en el mundo de los negocios, la define más el valor de la demanda que el de la oferta. Es más la puja de un mercado o grupo de personas sobre alguien o algo que el valor intrínseco de ese algo. Es cierto que el valor de la oferta hace sustentable al de la demanda, y que en algún punto ambos valores se conectan y se relacionan, pero son esencialmente distintos porque provienen de lugares diferentes.
Entonces, la pregunta es: ¿de dónde viene mi valor, de lo que ofrezco o de la cantidad de alternativas de demanda que he logrado conseguir? Es un tema cruel e injusto, pero es así, y es lo que más ingratitud genera, especialmente en quien considera que ambos valores deben ir de la mano o, mejor dicho, que por el valor de la oferta debería dispararse automáticamente el valor de la demanda.
Cuanto más separados logres ver estos dos aspectos, mejor te va a ir y mejor te vas a sentir, porque vas a tener más impacto y vas a notar que aquello que ofrecés empieza a valorarse.