ORGULLO e INTENTOS

DISFRUTE Y PLENITUD PERSONAL – DISFRUTAR Y PODER

El disfrute no debe confundirse con el placer superficial. El verdadero disfrute viene del proceso de poner nuestro poder en acción y enfrentar desafíos que nos hacen sentir orgullosos, no solo por ganar, sino por el esfuerzo invertido. Este disfrute está vinculado a la autonomía y la valentía, ya que implica la capacidad de arriesgarse y seguir adelante a pesar de la incertidumbre. Disfrutar del proceso de crecimiento personal y profesional es esencial para alcanzar una vida plena y satisfactoria.

LA COMODIDAD SUPERFICIAL DEL PLACER – comodidad

Claro que a veces esto hay que experimentarlo, es parte de la vida, disfrutar de los placeres que no necesitan ningún tipo de esfuerzo, pero instalarse en ese lugar permanentemente, sin que el foco de la conciencia repare en el orgullo del bien arduo, es triste y peligroso. El placer fácil, sin un reto o lucha, puede desviar la satisfacción verdadera que proviene de lograr lo que se considera valioso.

EL CONCEPTO DE ÉXITO Y LUCIDEZ – ÉXITO

El éxito se entiende mejor no solo como un resultado tangible, sino como la capacidad de mantenerse fiel a uno mismo y a los propios valores. La lucidez es esencial para gestionar la percepción del éxito, ya que permite diferenciar entre lo que es realmente importante y lo que es superficial. Además, el éxito no debe depender únicamente de la validación externa, sino de la satisfacción interna por haber dado lo mejor de uno mismo. La claridad mental permite tomar decisiones más sabias y alineadas con los objetivos personales.

FRACASOS, QUERER Y PODER: EL CICLO VITAL – INTENTOS

El ciclo de querer y poder está profundamente influenciado por la autopercepción. La confianza en las propias habilidades impulsa la acción, pero los fracasos pueden generar dudas y pensamientos limitantes. Cuando las expectativas no se cumplen, la frustración puede llevarnos a pensar que no somos capaces, lo que crea un círculo vicioso. Sin embargo, ser consciente de la autenticidad de nuestra acción y aprender de los fracasos puede ayudarnos a superar esas barreras y continuar avanzando, siempre alineados con nuestras ganas internas.

LO BUENO Y LO PLACENTERO – orgullo

Lo bueno y lo placentero son dos valores que se relacionan pero que no necesariamente coinciden. Si no tenemos claro que lo placentero de lo bueno es a posteriori de dar la pelea, es decir la experiencia de orgullo por haber triunfado en la lucha por el bien arduo, podemos caer en una comodidad demasiado superficial, que es la de sentir placer sin orgullo. La clave es encontrar la relación entre esfuerzo y satisfacción.

ORGULLO Y LA SANA SATISFACCIÓN – ORGULLO

Sentir orgullo es el resultado de haber hecho un esfuerzo valioso y haber alcanzado algo significativo. El orgullo sano proviene de la satisfacción interna de saber que hemos dado lo mejor de nosotros mismos. No se trata de hacer lo que nos da placer momentáneo, sino de realizar lo que sabemos que nos hace sentir orgullosos de nuestras acciones y logros. El verdadero orgullo surge del compromiso con nuestros valores y del esfuerzo por alcanzar metas que reflejan nuestra verdadera esencia.

ORGULLO Y MANEJO DEL ESTRÉS – ORGULLO

El manejo adecuado del estrés se logra cuando el foco se pone en el proceso y no en los resultados. El orgullo de haber dado lo mejor de uno mismo, de cumplir con el deber y el esfuerzo, ayuda a mantener la motivación y el entusiasmo. Si el foco se coloca en el resultado, es fácil caer en la frustración y el estrés. La satisfacción interior, que surge al centrarse en el intento, fomenta un bienestar duradero, alimentando la pasión y la motivación a largo plazo.

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