URGENTE VS IMPORTANTE: CLARIDAD ESTRATÉGICA – PRIORIZACIÓN
Diferenciar entre lo urgente y lo importante es esencial para el éxito empresarial. Mientras lo urgente asegura la supervivencia, lo importante impulsa el crecimiento. Perder esta distinción puede llevar a tomar decisiones ineficaces y a perder el enfoque estratégico. Resolver lo urgente con claridad sobre lo importante permite mantener la perspectiva y actuar con eficacia. Este equilibrio es clave para tomar decisiones acertadas y garantizar un progreso constante.
LIDERAR ES TAMBIEN PONERLE PRIORIDADES A TU JEFE
Es verdad que podemos tener jefes tan buenos que nos ofrezcan el servicio de establecer prioridades, es decir, nos entregan un plan de acción tan claro que no tenemos que tomar el trabajo de priorizar por nosotros mismos. Pero muchas veces, el jefe solo pide cosas, no prioriza y quiere todo, rápido, con calidad y a su modo, sin importarle si el colaborador le encuentra sentido o no. En ese caso, el colaborador sufre hasta el colapso por la insatisfacción del jefe y el sinsentido.
O, si tiene la capacidad de liderazgo, desarrolla la habilidad de articular su conocimiento sobre el jefe, el negocio y sus expectativas, para establecer prioridades y comunicarlas con determinación, claridad y convencimiento. Logra convencer a su jefe de porque el plan de trabajo será este y se lo hace entender. Hoy en día, lo que se espera de los líderes es que puedan liderar a sus líderes, con iniciativa, proactividad, capacidad estratégica y comunicación. Si no lo logran, su carrera habrá llegado a su techo.
El jefe o líder, que te baja prioridades y te deja trabajar solo, además de valorar y reconocer tu trabajo, es un jefe ideal. Pero ese ideal guárdalo para tu modelo de liderazgo, para con tu equipo, para tu rol de líder. Si tu jefe actual es bueno, mejor, pero si no lo es, deberás aprender a liderarlo y tomarlo como un desafío clave para convertirte en un hombre o mujer de negocios. Esto lo lográs sólo, si sos alguien que puede impactar en su jefe o cliente.
Al final del día, sos un verdadero líder si podés convertir a tu jefe en uno. Eso pasa si, aunque se supone que el que tiene el rol de enseñarte a vos, te animas a enseñarle a pensar juntos, a compartir ideas, a comunicar claramente, a llegar a acuerdos y a consensuar. Es es liderar de abajo hacia arriba.
LA IMPORTANCIA DE PRIORIZAR PENSAMIENTOS – PRIORIDADES
La capacidad de priorizar es esencial para ordenar la mente y tomar decisiones. Priorizar permite focalizar los pensamientos en lo que realmente importa, creando un impacto positivo en nuestras acciones y resultados. Sin embargo, la incapacidad para priorizar genera confusión y estrés, ya que todo se vuelve igualmente importante. La inteligencia también se refleja en la capacidad de tomar decisiones difíciles, de sacrificar algo en pos de lo más relevante, y de actuar con claridad y propósito.
PRIORIZAR: EL DESAFÍO CUANDO TU LÍDER NO LO HACE
La capacidad de priorizar, de detectar lo importante en medio de la gran cantidad de tareas e información que manejamos, nos desafía a nosotros y a nuestros líderes. No es fácil priorizar. A veces no somos buenos en esto, pero si tenemos un jefe o un líder que sí sabe ordenar y ayudarnos a hacer foco en lo importante, nuestra falta de habilidad para priorizar no resulta tan crítica.
Pero, ¿qué pasa cuando tenemos un líder que tampoco prioriza, que quiere todo y lo quiere al mismo tiempo, perfectamente hecho y con todo el nivel de profundidad y conocimiento sobre cada tema? En este caso, nuestra capacidad de priorizar y de hacerle ver al líder cuáles son las prioridades se vuelve clave. Si no lo hacemos, ya sea porque no podemos priorizar o porque no sabemos darle visibilidad a nuestro líder sobre lo realmente importante, entraremos en una dinámica de estrés enloquecedora.
Hay personas cuya performance o satisfacción laboral retrocede cuando pasan a tener un líder que no prioriza, después de haber tenido uno que les ofrecía el “servicio” de priorización. Sin embargo, esto debe verse como un desafío para un nuevo aprendizaje. Si no sabés priorizar, aprendé. Y si tu jefe o líder te pide cosas sin priorizar, también tendrás que aprender a comunicar y consensuar esas prioridades con él.